
De boca en boca a Instagram: así cambió la búsqueda de una doméstica en RD
Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central, en el primer trimestre de 2026 unas 276,240 personas trabajaban en el servicio doméstico dominicano.
Hace unos años atrás recomendar a una doméstica o “trabajadora” era una práctica común que se desarrollaba de boca en boca. Era la típica conversación entre vecinos buscando soluciones para un hogar que requería manos adicionales que ayudaran en labores como la limpieza, el planchado, cocinar, lavar y hasta el cuidado de los niños.
La búsqueda de la doméstica “todóloga”, aquella capaz de ofrecer una especie de estado de bienestar a un hogar (y su familia), así como de generar la confianza suficiente para despejar cualquier incertidumbre sobre la seguridad de los bienes, pendía solo de referencias que alguien cercano podía dar. Sin embargo, no necesariamente se acoplaba a las pretensiones iniciales, convirtiéndose en una constante prueba y error.
“Ahora mismo, como está la cosa, la gente no quiere recomendar. La recomendación lleva un peso de responsabilidad”, comenta Anyelina Faña, gerente general de la agencia Nana Angelita RD, una empresa que nació precisamente a partir del problema descrito.
Ahí inicia un modelo de negocios. Recomendar a alguien para que entre a la casa de otro dejó de ser un favor entre vecinos y pasó a ser un riesgo de quedar mal y precisamente, este vacío permitió el desarrollo de un tipo de empresas que las redes sociales han permitido potenciar y publicitar: agencias especializadas en colocar personal doméstico con oficinas, procesos y cuentas de Instagram, aportando estas últimas un toque visual que busca generar la confianza del cliente.
“Nosotros encontramos esa necesidad, esa problemática y dijimos que podemos ser un puente entre el que está buscando y la doméstica”, cuenta Faña durante una entrevista con periodistas de destacando que Nana Angelita lleva más de una década en el mercado.
Sin embargo, no están solas. Un rastreo realizado por este medio muestra decenas de cuentas que ofrecen este servicio en Instagram. La búsqueda, con tan solo unas pocas palabras clave, permitió ver un ecosistema más grande de lo que se percibe: agencias con miles de seguidores, otras con cientos; algunas con locales físicos, otras que solo funcionan a través de WhatsApp; imágenes generadas por inteligencia artificial, fotos de domésticas, clientes aparentemente reales satisfechos… En sí aparecen muchas opciones, pero en un mar tan grande y sin señas claras, las posibilidades de caer en aguas peligrosas y no reguladas son considerables.
Cómo funcionan las agencias
En el caso de agencias que sí ofrecen un servicio real, usualmente el proceso inicia por un mensaje (WhatsApp), según explicó Anyelina. El cliente es el que se acerca a través de esta vía digital o llega directamente al local. Llena un formulario donde describe los servicios que necesita y las “dinámicas” de la casa, es decir, cuestiones como cuántas personas viven, si hay niños, mascotas, alergias, tareas que necesitan ser cubiertas y cualquier otro detalle que pueda influir.
Con esto, ya la agencia tiene una idea de lo que el cliente busca y entrelaza las peticiones con su base de datos de domésticas disponibles. Pero antes de llegar a estar seleccionables en este espacio, toda aquella persona que quiera trabajar debe pasar un proceso previo: Ahí inicia la “depuración”.
“Le pedimos la cédula para verificar antecedentes penales y por lo menos dos o tres referencias laborales y personales también”, explicó Faña. “Familia, amigos, ubicación, todo. Dónde vive, con quién vive, cuántos hijos tiene, de todo”.
La verificación de antecedentes es un proceso tercerizado, según detalló, con empresas de seguridad que cruzan la cédula con registros policiales. En el caso de las referencias laborales y personales, las llaman una por una. Finalmente, hay una entrevista de evaluación para conocer de cerca el perfil de las candidatas. Aunque es un proceso exhaustivo y riguroso, siempre hay oportunidades de mejora.
“Aunque uno no garantiza la conducta de la persona, lógicamente, reducimos incertidumbre lo mejor posible”, reconoce Anyelina.
Un punto importante que subraya la agencia es que ellos no son el empleador: “Nosotros somos una empresa de referimiento. Somos intermediarios”, puntualizó Faña, pero siempre mantienen contacto con ambas partes y hacen recomendaciones y, en ocasiones, actúan de mediadores. “El empleador es la familia o el cliente; entonces, la seguridad social, las prestaciones y todo lo correspondiente es deber de ellos. La agencia siempre orienta, pero no exige”, señaló.
Los salarios
En ese aspecto, los salarios también son un deber del empleador. Sin embargo, la agencia intenta ser un mediador sugiriendo tarifas de acuerdo a lo que pretende el cliente.
La agencia presenta varias categorías. En términos generales, se puede decir que el salario mínimo que recomiendan es de RD$8,000 mensuales para una doméstica que va una vez a la semana. En cambio, una persona que vaya de lunes a viernes “con dormida”, es decir, que se quede en la casa del cliente, recomiendan un pago de entre RD$22,000 y RD$25,000 mensuales.
Y el rango va variando dependiendo de qué necesita la familia. “No es lo mismo una niñera, por ejemplo, que una doméstica, o una cocinera. Cada una ofrece una habilidad diferente y, por tanto, entendemos que, dependiendo de sus habilidades y las horas de trabajo, el salario que sugerimos”, indicó.
Más allá de esto, al final es el empleador quien negocia con la doméstica o la trabajadora para acordar un salario fijo, el cual no está exento de pagos adicionales o beneficios que la familia le pueda brindar.
La todóloga
La Real Academia Española (RAE) define todólogo como la “persona que cree saber y dominar varias especialidades”, y dentro de esta labor, es la especialista más buscada.
“Es el término acuñado por nosotros”, comenta risueñamente Faña. “La doméstica todóloga lo hace todo. Cuida a los niños, cocina, limpia, lava, plancha, todo. Absolutamente todo. Y eso es lo que más la gente está buscando”.
La explicación que da tiene un componente económico: una familia con suficiente poder adquisitivo puede pagar una persona para los niños y otra para la cocina y la casa. La mayoría no. Ahí entra el perfil de la todóloga, capaz de resolver las dos áreas por un solo salario, y por eso encabeza la demanda.
La demanda de este perfil es tanta que, según Faña, no dan abasto. “Hay más gente buscando este tipo de perfiles de domésticas que las que hay disponibles”, señaló.
A esto, también le agregó los tiempos de espera para obtener un puesto laboral. En el caso de su agencia, asegura que una persona con capacidades demostradas puede iniciar a trabajar con un cliente en cuestión de horas: “Díganos que viene una candidata, se registra con nosotros, la depuramos, tiene su entrevista, la agregamos al sistema y si cumple con todo, en un plazo de 24 a 48 horas ya la persona está trabajando”, aseguró.
El sector en cifras

Detrás de esta agencia y de las demás, hay un mercado que las estadísticas oficiales apenas alcanzan a describir.
Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central, en el primer trimestre de 2026 unas 276,240 personas trabajaban en el servicio doméstico dominicano. Es un sector casi en su totalidad femenino: concentra el 8.8% de todas las mujeres ocupadas del país, frente a apenas el 0.4% de los hombres.
Es también un sector donde el aspecto legal cambió hace poco. En mayo de 2025 entró en vigencia un aumento del 30% al salario mínimo del trabajo doméstico, que pasó de RD$10,000 a RD$13,000 mensuales.
La distancia con el pasado reciente es considerable. Un estudio del Ministerio de Economía publicado en el año 2022, con datos de 2021, calculó que el ingreso promedio del sector era entonces de RD$8,415 al mes y que el 94% de las trabajadoras operaba con contrato verbal, sin nada escrito, lo que refleja un cambio notable desde entonces.
Lo que no cambió en la misma proporción es la formalización. De esas 276,240 personas que hacen trabajo doméstico, solo 10,434 aparecen registradas con seguridad social. El resto, es decir, unas 265,806 aproximadamente, trabaja fuera del sistema.
Faña sostiene que entre sus clientes el patrón es distinto. “Muchas familias las asumen”, aseguró, explicando a su vez que quienes más buscan personal doméstico son familias de “clase media” que terminan registrando a la trabajadora y cubriendo lo que corresponde por ley. “Quizá no es mayoritario, pero sí muchas familias lo hacen”, destacó.

