
Luego de tres años de suspensión, Luguelín Santos confiesa todo…
El velocista explica el origen de la falsedad de su acta de nacimiento, y qué ha sucedido en el curso de los casi tres años de castigo.
Los errores pueden perseguirte durante mucho tiempo, pero también llega un momento en que enfrentarlos se convierte en la única forma de seguir adelante.
Para Luguelín Santos, uno de los atletas más talentosos que ha producido República Dominicana, ese momento llegó hace años.
Llegó cuando entendió que la verdad terminaría alcanzándolo. Cuando dejó de preguntarse si algún día se descubriría lo ocurrido y comenzó a preguntarse cuánto tiempo más podría cargar con ese peso.
Santos es una de las grandes historias del deporte dominicano. Con apenas 18 años sorprendió al mundo al conquistar la medalla de plata en los 400 metros de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Ha sumado otros éxitos internacionales, incluidos títulos juveniles, medallas de oro en Juegos Panamericanos, tres oro en Juegos Olímpicos Juveniles y una segunda presea olímpica como integrante del relevo mixto 4×400 del país en Tokio 2020.
Sin embargo, detrás de los logros existía un miedo que lo acompañaba en silencio.
En el 2023, World Athletics lo suspendió por tres años por un caso relacionado con la alteración de su edad deportiva. El castigo llegó porque el velocista se quitó un año de edad para competir en el Campeonato Mundial Junior de Barcelona en 2012. Sus documentos decían que nació en el 1993, cuando la realidad es que llegó al mundo en el 1992.
Sin embargo, la suspensión no lo tomó por sorpresa.
“La World Athletics tiene un riguroso proceso, y hasta que no tienen todas las pruebas completas para inculparte, no lo hacen. Cuando lo hacen es porque ya tú eres culpable. Yo sabía que eso iba pasar algún día. Lo llevaba por dentro desde hacía mucho tiempo”, confesó Santos tras ser entrevistado en Palco de Grandes Ligas, sección del Listín Diario que conduce el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Santos asegura que la decisión de cambiarse la edad nunca nació de él. Explica que era apenas un adolescente de Bayaguana cuando personas vinculadas al atletismo comenzaron a insistir en modificar su documentación para que pudiera competir en Barcelona.
“Es muy difícil que un muchacho de 16 o 17 años haga algo así sólo. Estamos hablando de documentos, actas, pasaportes, procesos que un joven no maneja. A mí me convencieron de que no iba a pasar nada, de que eso nunca iba a salir a la luz”, relató.
Según cuenta, su madre tampoco estaba de acuerdo inicialmente. Sin embargo, tanto ella como él terminaron cediendo ante la presión constante de quienes insistían en que el país necesitaba resultados históricos en categorías juveniles.
“Me repetían que República Dominicana nunca había ganado ciertas medallas, que había que aprovechar la oportunidad. Yo era el número cuatro del mundo en ese momento, no necesitaba hacer eso para demostrar mi talento, pero era tanta la presión que terminé accediendo”, puntualizó Luguelín.
“Yo cometí el error de decir que sí. Eso no lo puedo cambiar. Pero tampoco voy a permitir que eso defina quién soy. Mis resultados están ahí. Yo competí contra atletas mayores que yo y les gané siendo apenas un juvenil”, añadió.
Lo más difícil llegó después.
Tal y como dice el versículo bíblico en Marcos 4:22, que “nada hay oculto que no haya de ser manifestado”, World Athletics descubrió la verdad.
“Cuando me llamaron lo acepté de una vez. Eso me estaba matando por dentro. Quería salir de esa carga de una vez”, precisó.
La sanción llegó en un buen momento de su carrera. En 2022 venía de ganar su segunda medalla olímpica, y entrenaba bajo la dirección del doble campeón olímpico Félix Sánchez y sentía que atravesaba una de las mejores etapas en preparación física y mental.
Sin embargo, con el paso del tiempo ha encontrado otra forma de ver lo ocurrido.
La suspensión originalmente fue de tres años, pero luego se le redujeron seis meses, lo que lo habilita para poder participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

