
Playas y ríos en semana santa
Un turismo interno desordenado y caótico.
Por Marino Ramírez Grullón
Como en cada semana santa el caos y desorden se apoderan de playas y ríos de la República Dominicana sin que autoridades de turismo o municipales puedan imponer el orden.
Esa actitud de los usuarios que se marchan por miles a disfrutar del asueto de semana santa evidentemente que hace daño a la imagen de paz y tranquilidad que se deben vender ante los extranjeros aunque algunos visitantes dicen que les gusta ese país porque las leyes no se aplican.
El Ministerio de Turismo parece que no tiene autoridad para las ejecutorias del comportamiento de la gente en lugares donde las playas son el medio de entretenimiento de los bañistas.
Igual sucede en los ríos que se vuelven lavaderos de todo tipo de vehículo durante todo el año pero en semana santa, más.
Los municipios no aplican orden pero sí tratan de abusar de los visitantes toda vez que quieren poner tasas de uso que están fuera de la ley.
Eso sucede cada vez en Boca Chica donde se cobra por supuesto uso del parqueo pero se convierte en una tasa de circulación.
Esa actitud de esa autoridad municipal está fuera de ley a la vez que genera controversias y enfado entre los vendedores y residentes de la comunidad.
En fin cada semana santa el país se vuelve un caos y cuando se quiere aplicar el orden aparecen críticos atrasados que en busca de llevar la contraria alegando ignorancia de los casos.
Hay que decir que las autoridades del orden, es decir policía, ejército, defensa civil, cruz roja, coe y otras, tratan de imponer el orden pero la ciudadanía impuesta a irrespetar la autoridad no obedecen la aplicación de la ley.
Debe acudirse a la reflexión sobre el comportamiento de la gente en semana santa y el uso de balnearios y playas, también de espacios públicos para el esparcimiento.
Existe en la capital dominicana un Malecón que recorre varios kilómetros desde Manresa hasta la avenida España.
Ese espacio público que tiene un cuido especial sirvió en esa ocasión para que los ciudadanos se fueran a botar el golpe y tomar aire puro mientras otros escandalizaban el ambiente en playas y ríos.
La ciudadanía debe aprender a tomar conciencia en torno a lo que es el asueto de semana santa.
Ya se perdió en gran medida el criterio masivo religioso que ordenan esos días y para los cuales se creó el asueto.
Sin embargo hace muchos años que la gente sale a los campos y pueblos aprovechando lo que se cree unas vacaciones cuando en realidad es sólo un fin de semana que incluye el viernes como no laborable.
Pero la población tiene otra intención y como la misma es vacacionar entonces se debe poner en orden dentro del desorden.
Balnearios cercanos a la capital:
Boca Chica hace tiempos que dejó de ser la playa de la clase media para convertirse en el centro balneario de los pobres.
Aun así las alcaldías de ese municipio insisten en extorsionar el uso de las playas en semana santa cobrando un arbitrio que no está en ley pero que turismo no critica.
Luego seguimos a Bayacanes que es una opción a los menos pudientes pero donde parqueadores y otros delincuentes se adueñan de parqueos y aceras con la mirada cómplice del municipio saliendo carísimo ir a esa playa.
Nada de olvidar a Juan Dolio donde todo está privatizado siendo los que tienen más recursos los que pueden ir al lugar porque todo sale carísimo.
Bayahibe es el próximo balneario playero próximo a Santo Domingo pero aunque hay un espacio de baño público, tampoco sale barato ir al mismo.
Este año aunque se movió mucha gente para el interior, campos, ciudades, playas, ríos y montañas, lo cierto es que se sintió el pesar por la tragedia ocurrida en Jet Set donde casi 400 personas resultaron muertas o lesionadas.
Ese luto sigue en la conciencia de los dominicanos.
La celebración de semana santa cada año en este país y en otros donde la fe católica es costumbre, ciertamente se convierte en tiempo de asueto, ahora bien este tiempo de recreación debe ir de las manos del orden y la ley.
Los dominicanos deben acostumbrarse a eso porque el turismo interno genera cientos de millones de pesos cada semana santa, entonces hay que cuidarlo.
No debemos sentarnos cada lunes después de semana santa a contar los muertos y heridos que por diversas razones se generan.
Deberíamos sentarnos a hablar de la generación de empleos y ganancias que deja en los diferentes sectores económicos la semana santa.
Turismo y los municipios deberían pensar en eso, que en vez de salir a lamentar muertes salgar a resaltar el éxito de la semana santa y el comportamiento de los usuarios.
De seguir las cosas como van el turismo externo que debería sumarse al interno no va a llegar al país.
El desorden que se genera en las Terrenas no tiene nombre ni ley ante la mirada indiferente de las autoridades del lugar.
Terrenas, Samaná es uno de los lugares más visitados tanto por dominicanos como por extranjeros, embargo allí pareciera que no existe ley.
En fin si queremos producir turismo de calidad tanto a lo interno como para los extranjeros debemos enseñar a la gente a utilizar los balnearios con criterio y calidad.
Los lugares de esparcimiento que no tienen playas como los malecones también deberían ser habilitados para que el que desee tranquilidad física y espiritual deberían utilizarlos con seguridad.
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Marino Ramirez
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