
Pudo elegir a Suiza o Italia, pero… ¿Por qué Esmeralda Damiano escogió a RD para ganar oro?
Nacida en Suiza, hija de padre italiano y madre dominicana, Esmeralda podía representar a cualquiera de los tres países. Desde pequeña tuvo claro cuál sería su elección: República Dominicana
Pudo vestir otros colores. El lugar donde nació le abría una puerta y la sangre de su padre otra. Pero cuando aún era una niña y le hicieron una pregunta que cambiaría su vida, no necesitó mucho tiempo para responder. La bandera que quería defender era la de la República Dominicana.
Años después, aquella decisión encontró su mayor recompensa. Esmeralda Damiano Guerrero conquistó la medalla de oro en la categoría de los 70 kilogramos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, tras derrotar en la final a la venezolana Eliana Aguiar, consolidándose como una de las nuevas figuras del judo dominicano.
Nacida en Suiza, hija de padre italiano y madre dominicana, Esmeralda podía representar a cualquiera de los tres países. Sin embargo, desde pequeña tuvo claro cuál sería su elección.
“Mi papá un día me preguntó a qué país quería representar y yo escogí República Dominicana”, dijo Esmeralda.
La explicación no tuvo que ver con infraestructura deportiva, recursos económicos o posibilidades de éxito internacional. Fue mucho más sencilla.
“Venía de vacaciones y aquí la gente es muy ‘jevy’. Son muy amables, muy hospitalarios. Me enamoré del país y siempre sentí que quería representar la tierra de mi mamá”, contó.
El deporte también corría por sus venas. Creció en una familia donde la actividad física era parte de la rutina. Tiene tíos que practicaron judo, primos y un sobrino vinculados al atletismo y un hermano futbolista. De hecho, antes de enamorarse del tatami soñaba con ser portera, pero su padre no veía con buenos ojos que jugara con varones.
Fue precisamente en Suiza, donde el judo goza de gran tradición, cuando descubrió el deporte que terminaría definiendo su vida.
“Un día fuimos a un club, vi el deporte y me gustó, y como tengo tíos que también eran judocas, pues sentí que ese sería mi deporte preferido”, enfatizó.
Se mudó a RD
Hace apenas un año decidió mudarse definitivamente a República Dominicana para integrarse al programa de preparación de la selección nacional. Desde entonces reside en el Albergue Olímpico, lejos de sus padres, quienes permanecen en Suiza.
La distancia pesa, admite. Pero encontró una segunda familia.
“Todos (sus compañeros judocas) nos cuidamos mucho. Compartimos entrenamientos, comidas, conversaciones y hasta los momentos difíciles. Eso hace que extrañar a mi familia sea un poco más fácil”, explicó.
Esa convivencia también se extiende fuera del tatami. Cuando los entrenamientos lo permiten, organiza partidos de fútbol con sus compañeros, ahora sí como le gusta, y aprovecha para descubrir nuevos restaurantes del país. Entre risas reconoce que disfruta comer tanto como competir, pero que todavía está aprendiendo a cocinar.
Su historia también refleja el valor de una elección. Renunció a representar dos países con larga tradición deportiva para apostar por una nación que sintió como propia mucho antes de vivir en ella. Lo hizo por identidad.

