Santiago crece hacia arriba extendiendo su huella urbana

Santiago crece hacia arriba extendiendo su huella urbana

De acuerdo a los parámetros del BID, para que haya ordenamiento territorial, las ciudades deben crecer entre 1 y 2 km² anuales. En Santiago, se está creciendo a 5 km² cada año.

El dinamismo y el crecimiento económico y poblacional de Santiago de los Caballeros, ha generado la necesidad de ampliar espacio para infraestructuras y edificaciones, obligando a la ciudad Corazón a optar por la manera más factible para crecer: hacia arriba.

Entrar a Santiago es ser recibido por torres gigantes y edificios que encaminan a la ciudad a competir con grandes urbes y, cada día, esta localidad incrementa su expansión vertical con las construcciones que todavía están en proyecto.

Con el inicio del Plan estratégico de Santiago, entre los años 2000 y 2010, se trabajó para calcular la huella urbana de la ciudad, comúnmente conocida como “mancha”, es decir, establecer mediante métricas y datos hasta dónde llegan, en extensión y altura, sus estructuras.

Para el año 2002, los edificios construidos rondaban los 40 kilómetros cuadrados (km²) y, 24 años más tarde, para 2026, estos han crecido por encima de los 120 km².

De acuerdo a los parámetros del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para que haya ordenamiento territorial, las ciudades deben crecer entre 1 y 2 km² anuales. En Santiago, se está creciendo a 5 km² cada año.

Reynaldo Peguero, CEO de Strategius y quien dirigió por mucho tiempo el Plan Estratégico, para comprender con detalles la magnitud del crecimiento de Santiago.

Peguero indicó que, para el año 1958, la ciudad tenía 5.3 km² en edificaciones, para 1967, 11 km², en 1986, 26 km², para 2007, 34.6 km², en el 2002 alcanzó los 40 km² y hoy está por en 120 km².

El crecimiento en números

A nivel de edificaciones de altura, el desarrollo de la “Ciudad Corazón” se ha concentrado en la unidad zonal #1, que abarca el centro histórico y los clásicos barrios importantes en torno al monumento como son Villa Olga, La Rinconada, Rincón Largo y espacios aledaños.

Aquí, la composición del suelo adquiere un carácter rocoso en algunos territorios. Especialmente en el entorno del Palacio Municipal, donde hay una gran concentración de torres.

Otro elemento que impacta el crecimiento desmedido de Santiago es el parque vehicular. Para el 2002, la cantidad de vehículos que circulaban apenas llegaba a unos 46 000. Hoy se encuentra por encima de 250, 000.

Asimismo, la demanda de agua potable, agua residual y la gestión del agua pluvial también estaban incipientes, debido a que el boom urbanístico comenzó con fuerza en los años 90.

En cuanto a ruido urbano, el nivel se mantenía en un promedio de 85 decibeles en los puntos más críticos de la ciudad, en la actualidad, se encuentra por encima de 100.

El caudal promedio en materia de la planta de Rafey, estaba en 90 litros por segundo. Hoy esto se ha duplicado.

La movilidad en el transporte público de Santiago entre bus, conchos, montoconchos y ahora con el Monorriel y el teleférico, apenas alcanzaba 100, 000 viajes por día, hoy se mueven más de 1.5 millones de viajes diarios en la ciudad.

La compañías de taxis eran apenas 26, ahora existen más de 50. La OMSA movilizaba 47,000 pasajeros, ahora 250,000. La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago procesaba 95 millones de galones de agua, hoy esa producción está por encima de 200. Las empresas constructoras en Santiago eran solo 150, en la actualidad, superan las 300.

Es decir, que el consumo de energía, agua potable, agua residual, líneas telefónicas, y galones de agua desperdiciados, es gigantesco.

“Cuando tú tienes esta dinámica de crecimiento y además, un gobierno apostando a la modernización de la ciudad, colocando infraestructura de movilidad como el monorriel, un teleférico, el sistema de buses y colectores en materia de vialidad, tú vas a tener una ciudad que requiere poder en orden”, puntualizó Peguero.

Por eso, valoró positivamente el programa de la Presidencia de la República con el viceministerio de Ordenamiento y el Banco Mundial para apoyar a Santiago en actualizar el plan de ordenamiento territorial.

Hacia donde crece la ciudad

Santiago ha estado expandiéndose hacia las zonas norte y este de la ciudad, siendo estos dos puntos, los menos favorables para el incremento de las edificaciones y la población.

La falla septentrional en el entorno de la montaña, según Peguero, debe imponer una limitación natural hacia el crecimiento hacia el norte de la ciudad, es decir hacia la zona de Jacagua, y hacia el este de la cordillera, considerando además, que ahí nacen dos grandes ríos, Bajabonico y Yásica, de los que depende el agua de Puerto Plata y su turismo, a propósito de la carretera del Ámbar que está proyectando.

“Hay que proteger la cordillera septentrional, no solamente por las fallas sísmicas, sino por su capacidad hidrográfica”, afirmó.

El otro lado hacia donde se está creciendo, según explica, es hacia el este de la ciudad, señalando hacia el HOMS. Aquí, la situación radica en que, como está calculado, donde está el Aeropuerto Internacional del Cibao, que dicho sea de paso está en una fase de nueva remodelación para recibir aterrizajes de aviones de gran magnitud y cantidad de pasajeros, si no se establece a tiempo una veda de edificaciones, va a ser rodeado por la ciudad.

“El aeropuerto que costó tanto y es un proyecto estratégico de la ciudad debe protegerse. Si dejamos el asunto sin organización ni rigor, va a pasar lo mismo que con el antiguo aeropuerto, que quedó envuelto por todos los barrios y ahí se construyó el parque central”, indicó Reynaldo Peguero.

Detener radicalmente la expansión de las ediciones de la ciudad hacia las zonas norte y este implica apoyar con fondos del Banco Mundial, del Ministerio de la Presidencia y del Viceministerio de Ordenamiento a los ayuntamientos de Santiago de los Caballeros y sus distritos municipales para que cada uno tenga su plan metropolitano, o uno solo que aplique para todos.

Además, dentro de la huella urbana, o sea, lo ya construido, se cuenta con terreno equivalente a 250 estadios Cibao, de espacios privados y públicos que pueden ser utilizados para edificar y densificar la ciudad, sin extender la mancha o huella urbana, ni para el este ni para el norte.

Zonas Verdes y aceras

Reynaldo Peguero entiende que la arquitectura en las universidades dominicanas debe revolucionarse, ya que están todavía pensando en varillas y cemento y quedarse con los espacios verdes.

Tomando como ejemplo a Costa Rica, donde en muchísimas ciudades, los edificios protegen el agua lluvia, la guardan y con ella riegan sus plantas, o la transforman en agua potable y con eso mismo hacen el lavado de la vivienda. Usan el agua lluvia de manera permanente, no la pierden y la mandan solamente para los ríos.

En ese sentido, al desaparecerse las enfermedades infecciosas, ya la gente no se está muriendo de infecciones, pero sí se está muriendo del corazón, de desastres cerebrales, de accidentes de tránsito, de violencia en el hogar.

Esto, como consecuencia de una ciudad caótica, desorganizada, sin sistema verde, que duplica los hipertensos, las enfermedades de derrame cerebral y la obesidad, porque la gente se queda en el hogar y no le interesa caminar en una ciudad llena de sol en el Caribe.

“Hay que revolucionar la manera como se diseñan los edificios y las ciudades. Porque una ciudad no es una sumatoria de edificios. Es un sistema integral de calidad de vida humana. Nosotros mismos tenemos que cuidarnos de construir ciudades que terminen llenando la mayoría de hospitales de infarto, de daños cerebrales y diabetes”, indicó.

Las aceras en Santiago, en su mayoría, apenas alcanzan los 3 metros, cuando deberían ser de 5 metros en las que se pueda sembrar árboles que den sombra. Una ciudad con aceras de árboles puede lograr reducir 5° de la temperatura regular del día.

Falla sísmica y el crecimiento vertical
Pese a la cercanía de la falla septentrional a la ciudad de Santiago, aquí los edificios y torres siguen robándose el protagonismo.

El CEO de Strategius comentó que en la gestión del Plan Estratégico que encabezó se ocupó con el Instituto Sismográfico o Sismológico de París y con la Unión Europea de realizar la primera zonificación o microzonificación urbana, calculando e introduciendo varillas que captan los temblores diarios que se registran en Santiago y en toda la superficie de la ciudad. Además, pudieron establecer un promedio y dividirlo en el conjunto de zonas y unidades zonales de planificación.

Lo recomendable, como se mencionó anteriormente, es evitar el crecimiento hacia la cercanía de la falla, es decir, hacia el norte de la ciudad.

No obstante, el alcalde de Santiago, Ulises Rodríguez, manifestó a Listín Diario que se están tomando las medidas de construcción necesarias, no solamente por el Ayuntamiento, sino también a través del MIVED y los acuerdos que se han firmado, para que Santiago pueda seguir creciendo de manera vertical.

“Podría decirles que hoy, el código existente de construcción se respeta, y las construcciones de hoy, no las que tenemos décadas atrás que podrían ser de riesgo ante un sismo, las construcciones modernas que se están haciendo en Santiago hoy, cumplen con los estándares de lugar”, puntualizó Rodríguez.

Agregó que los estudios de suelo que se están realizando, pasaron de ser de 10 metros a 30 metros, para conocer a profundidad la composición de los terrenos, y se están utilizando los materiales adecuados para la resistencia de las obras.

En ese mismo tono, la gobernadora de Santiago, Rosa Santos, hizo hincapié en la importancia de la innovación en las construcciones, debido a que por la falla que tiene Santiago, debe haber una supervisión estricta, con un buen uso y manejo de los recursos técnicos para que lo que se haga, tenga la seguridad para quienes los ocupen.

CATEGORIES
Share This

COMMENTS

Wordpress (0)