El revolucionario estudio de animación japonés Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades

El revolucionario estudio de animación japonés Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades

La empresa productora de las películas de Hayao Miyazaki (‘Mi vecino Totoro’, ‘El viaje de Chihiro’) e Isaho Takahata (‘La tumba de las luciérnagas’) ha logrado crear un sello inconfundible y una legión de seguidores

El Studio Ghibli, la productora de animación más famosa del mundo fuera de Hollywood, la cuna de las obras maestras de Hayao Miyazaki e Isao Takahata, es el ganador del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Más allá de su impresionante aportación al mundo del cine y al del arte en general, desde Ghibli siempre ha habido un extremo cuidado en resaltar valores como el amor al medioambiente y un riguroso cariño por la creación que hace a esta empresa indiscutible merecedora del galardón en ese apartado. Entre las joyas del estudio están La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, Porco Rosso, Mi vecino Totoro, Ponyo en el acantilado y El viento se levanta, de Miyazaki; La tortuga roja, del neerlandés Michaël Dudok de Witt, el único no japonés que ha dirigido para Ghibli, o La tumba de las luciérnagas y El cuento de la princesa Kaguya, de Takahata.

El jurado, presidido por el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, destaca en su argumentación la “sensibilidad” y los “valores humanistas” de las creaciones del estudio, que además ha “transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación”. “Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medioambiente”, resalta el acta, leída este mediodía en Oviedo.

En las últimas ediciones han sido reconocidos con este premio el filósofo Byung-Chul Han (2025), la historietista y cineasta francoiraní Marjane Satrapi (2024) o el filósofo italiano Nuccio Ordine (2023).

En realidad, detrás del Studio Ghibli, junto a los directores mencionados, había una tercera cabeza, la pensante más allá de la creación artística, la locomotora que impulsó su nacimiento: el productor Toshio Suzuki pensó que había que mantener unido al equipo creativo de Nausicaä del valle del viento (1984), y en 1985 fundó el estudio con Miyazaki y Takahata. Sobre la elección del nombre Ghibli, con el que bautizaron los pilotos italianos de combate en la Primera Guerra Mundial a un viento caliente en Libia procedente del Sahara, sobrevuelan muchas leyendas. El dinero lo encontraron en Yasuyoshi Tokuma, empresario a la vieja usanza, dueño de un imperio del entretenimiento. Su muerte en 2000 impulsó a Ghibli a buscar una independencia financiera, que logró en 2005, aunque con un precario equilibrio. En 2014 cerró sus puertas, al menos en la sección de producción, tras la primera retirada de Miyazaki (actualmente tiene 85 años). En 2017 volvió a ponerse en marcha la maquinaria. Desde entonces solo han estrenado Earwig y la bruja (2020), de Gorö Miyazaki, y El chico y la garza (2023). Takahata, el único al que Miyazaki consideraba a su altura, su amigo desde los inicios de ambos y su gran acicate profesional, falleció en 2018.

Suzuki además comprendió que el porvenir de Ghibli pasaba por la distribución mundial de sus trabajos y por ofrecer nuevas experiencias a sus numerosísimos fans. El museo Ghibli abrió en 2001, y desde noviembre de 2022 hay también un parque temático. En septiembre de 2022 se anunció que la cadena Nippon TV había adquirido el 42,3% de las acciones de Ghibli, lo que garantiza su futuro financiero, y el acuerdo incluía su independencia artística. Suzuki, el único que le lleva la contraria a Miyazaki, que influye en sus decisiones y que incluso le señala temas para futuros trabajos, ha buscado proteger el futuro.

El chico y la garza (2023), el duodécimo largometraje de Miyazaki, ha sido la última producción del estudio. Junichi Nishioka, uno de los vicepresidentes del Studio Ghibli, contaba en 2022 que Miyazaki proseguía con su rutina de llegar al estudio a las diez de la mañana y ponerse a trabajar tras una idea, un hilo del que salga su siguiente filme. “Es la única forma en la que puede vivir. No puede cambiar ahora”, contaba el primogénito de Miyazaki, Gorö, que durante un tiempo fue designado posible sucesor, hasta que la baja calidad de sus filmes le apartó del proceso creativo.

El trabajo de Miyazaki está muy marcado por el lado artesano. En el libro Compartir casa con el hombre interminable, del estadounidense Steve Alpert, el primer gaijin (no japonés) que trabajó en Studio Ghibli, y además desde una posición de privilegio, como responsable de 1996 a 2011 de las ventas internacionales, contaba: “Él dibuja los story boards, que en Ghibli reciben el nombre de ekonte, y allí se convertían en una combinación de story board y guion gráfico, un menú completo para cada película. Miyazaki divide el ekonte en cinco partes: A, B, C, D y E. No son como los actos de una obra teatral, pero cada parte era aproximadamente el 20% de la película. Cuando un filme se anunciaba, Miyazaki ya había hecho la A, con imágenes espléndidas y con todo detalle, y la mayor parte de la B la tenía en la cabeza […]. La película empezaba a producirse cuando Miyazaki empezaba a dibujar la parte C”. Normalmente, en la parte D, comenzaban las dudas. Y sin idea de cómo acabar, “el proceso se ralentizaba hasta convertirse en un goteo”.

Entre los premios logrados por Ghibli, hay que destacar que Hayao Miyazaki ganó, con El viaje de Chihiro, el primer Oscar al largo de animación obtenido por una película no estadounidense, y la primera Palma de Oro de Honor a una empresa productora en 2024. Miyazaki recibió la Concha de Oro de Honor de San Sebastián en 2023 y el Oscar de Honor en 2014.

También es impresionante la increíble cantidad de fans que ha logrado en todo el mundo: hay podcasts y libros hasta con las recetas de comida que aparecen en sus películas. Tanto que OpenAI reconoció en abril de 2025 que su herramienta Imagen había superado todas las expectativas porque millones de usuarios habían usado la nueva herramienta para recrear fotos familiares o históricas con el estilo del estudio.

Por supuesto, la lista de artistas influidos por el estilo Ghibli es igualmente abrumadora. En el estreno en el certamen de Toronto de 2023 de El chico y la garza, el cineasta mexicano Guillermo del Toro explicó: “Miyazaki es un hombre con una exquisita destreza técnica, pero que también ha decidido confiar en nosotros su biografía más íntima a través de su obra. Estoy seguro de que es mucho más fácil conocerlo como ser humano viendo sus películas que haciendo un largo viaje por carretera con él. Esa es la marca de un auténtico autor. Hay un aspecto confesional y temerario en sus películas. La estructura no está limitada por el orden aristotélico occidental de tres actos con una introducción, nudo y desenlace… Él no lo hace así. Miyazaki prueba, una y otra vez, que no se trata de dejarte extasiado, sino de contar lo dulce y lo amargo de la vida. La pérdida, el amor, la belleza… todo a la vez”. Paco Roca, historietista y director de cine, contaba también cuando se estrenó el último filme de Miyazaki: “Recuerdo ver de pequeño Heidi, cuando ni sabía, claro, quién era Miyazaki ni que trabajaba en ella, y sentir el placer de ver la vida dibujada. Veías cómo untaban queso fundido en pan y así provocaban emociones como la placidez. Por eso Miyazaki es el maestro del costumbrismo, en una mentalidad completamente alejada de Occidente, muy animista. Cuando dibujé Arrugas pensé en cómo lo haría él”.

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