Emotivo tributo a Rafael Solano y Fernando Casado en Lungomare

Emotivo tributo a Rafael Solano y Fernando Casado en Lungomare

A casa llena, el público se dio cita en el bar & lounge para presenciar el desfile de seis grandes intérpretes que rindieron tributo a dos destacados maestros del canto y la música popular dominicana: el compositor y pianista Rafael Solano y el cantante de criollas Fernando Casado.

Por Yoni Cruz

A las 9:00 de la noche del pasado jueves 23 de abril, Lungomare Bar & Lounge estaba colmado de un expectante público, como si aguardara en un teatro que en cualquier instante se escuchara la imprescindible frase: «Señoras y señores…».

Habían acudido puntuales a la cita del tributo a Rafael Solano y Fernando Casado, dos iconos vivientes de la buena música y el canto, figuras cimeras de gran partede la segun da mitad del siglo pasado cuya impronta es parte del acervo y la memoria cultural dominicana.

Un poco más tarde llegó el Magistrado de la Canción, don Fernando Casado, acompañado de sus hijos Fernandito, Lugueris y Nancy Casado. La concurrencia pudo ver a un Fernando Casado que, a sus 94 años de vida, exhibía su sonrisa y elegancia intactas, rodeado de admiradores, selfies y abrazos.

Tras el revuelo por la llegada del maestro Casado, los ojos se movían inquietos en busca de la otra figura central de la noche. Fue entonces cuando Alexis Casado, el empresario artístico organizador del tributo, informó al público que, penosamente, el maestro de maestros Rafael Solano no podría llegar a la cita por razones personales de último momento. “El maestro Solano nos expresó su gran deseo de estar esta noche aquí. Ha estado insistiendo en que quería venir. Pero, no pudo”, dijo Casado.

La concurrencia reaccionó con solemnidad y le entregó un emotivo aplauso, como reconocimiento y gratitud a una vida de más de 70 años dedicada a la música, la composición y el canto popular dominicano.

Un selecto grupo de artistas desfiló por el escenario para interpretar temas que hicieron famosos Solano y Casado: Niní Cáffaro, José Antonio Rodríguez, Nairobi Duarte, Fernandito Casado, Will Sánchez, Didí Hernández y el Trío Carlos Vargas.

Desfile de voces

Cerca de las 10:00 p. m., Will Sánchez subió al escenario para abrir la jornada interpretando «Dominicanita», la hermosa canción que Solano escribió en homenaje a la mujer dominicana, popularizada a mediados de los años 70, hace cerca de 50 años. A esta le siguieron «Hay noches» (Solano, 1970) y «Por caridad» (letra y música de Rafael Solano), tema que Niní Cáffaro interpretó en el II Festival de la Canción Dominicana en 1969.

Sánchez dejó el ambiente encendido a Didí Hernández, quien interpretó «Amorosa» (Solano, 1970) y «Soñar», el famoso tema de Rafael Solano popularizado por Francis Santana a finales de la década de 1960.

Continuó Fernandito Casado, que no dejó enfriar el ambiente. El hijo del magistrado sorprendió gratamente al público al interpretar criollas que su padre hizo populares durante su dilatada carrera. Entre anécdotas y buen humor, Fernandito interpretó «Lucía» (Joaquín Balaguer) y «La gaviota» (Juan Bosch, 1933). Le siguieron la criolla «Cómo me besabas tú» (José Dolores Cerón, 1929) y «10 de abril» (Solano, 1970).

A continuación, el destacado cantautor José Antonio Rodríguez, acompañado en el piano del gran arreglista y pianista Manuel Tejada, interpretó «En la oscuridad» (Solano, 1968) y «Confundidos» (Solano, 1968). El momento más conmovedor de su actuación ocurrió cuando se sentó en el escenario, frente a don Fernando
Casado, para cantar a dúo «Confundidos».

Rodríguez le pasó la antorcha a Nairobi Duarte, dueña de una de las voces más educadas en el ambiente artístico actual de nuestro país. Con su poderosa capacidad interpretativa, cantó “Una primavera para el mundo”, la gran canción de la autoría del poeta René del Risco Bermúdez y popularizada por Fernando Casado a principios de los años 70. Calmó los ánimos del público con “Está bien” (Solano, 1968), un tema que magistralmente fue interpretada por Nini Cáffaro en ese año.

El momento cúspide de la noche llegó al cierre. El aclamado Niní Cáffaro, con su impecable y poderosa voz, interpretó «En ruinas» (Rafael Solano, 1965) y la universalmente famosa «Por amor» (Solano, 1968). Las emociones llegaron al cenit y el público se levantó de sus asientos cuando Cáffaro invitó a subir al escenario al maestro Fernando Casado. Apoyado por sus hijos, el artista caminó hasta allí para cantar nuevamente «Por amor», junto a todos los intérpretes que protagonizaron tres horas repletas de intimidad, nostalgias y complicidad, en un tributo lleno de
admiración y respeto hacia la obra y trayectoria de dos de los artistas dominicanos más importantes de la segunda mitad del siglo pasado.

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