
UE propone Canadá sea su primer miembro asociado
Los aranceles de Trump y sus repetidas declaraciones sobre convertir a Canadá en el 51er estado de Estados Unidos han agriado la relación entre los vecinos norteamericanos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso el miércoles convertir a Canadá en el primer miembro asociado de la Unión Europea, un gesto llamativo cuando las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump acercan a Ottawa a Europa.
Los aranceles de Trump y sus repetidas declaraciones sobre convertir a Canadá en el 51er estado de Estados Unidos han agriado la relación entre los vecinos norteamericanos. Canadá busca reducir su dependencia de Estados Unidos, destino de aproximadamente el 70% de sus exportaciones, y el primer ministro Mark Carney ha pedido una “alianza única” con la UE.
En su discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea, Von der Leyen dijo que Canadá y la UE se basarán en su acuerdo de libre comercio existente, conocido como CETA, con una “Alianza para el Futuro” más amplia destinada a crear “un espacio común de prosperidad y seguridad económica”.
Presentó esa relación más estrecha como basada no sólo en el comercio, sino también en valores democráticos compartidos.
“Sobre todo, querido Mark, Europa y Canadá creen en la democracia”, le dijo Von der Leyen a Carney, que recibió una ovación de pie en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Está previsto que se dirija al Parlamento el jueves.
Canadá busca relación a un paso de la membresía de la UE
Un funcionario canadiense familiarizado con las conversaciones dijo a The Associated Press la semana pasada que Ottawa estaba explorando vínculos con la UE que podrían quedarse a un paso de la membresía. El funcionario detalló que Canadá buscará un acuerdo que permita a sus ciudadanos vivir y trabajar en Europa sin visados como parte de una asociación estratégica más amplia.
Jonathan Wilkinson, embajador designado de Canadá ante la UE, declaró el miércoles que Ottawa había discutido la membresía asociada con funcionarios europeos antes del discurso de Von der Leyen y que “sabía que eso era algo que estaba sobre la mesa”. Añadió que Canadá había hablado con la UE sobre una “Alianza para el Futuro” y que funcionarios europeos habían planteado la membresía asociada.
Wilkinson dijo que Canadá no busca la membresía plena de la UE porque eso requerirá ceder parte de su soberanía. En cambio, Ottawa quiere “acercarse tanto como sea posible” al bloque de una manera que fortalezca la soberanía canadiense en lugar de disminuirla, explicó.
La oficina de Carney acogió con satisfacción la propuesta de Von der Leyen, afirmando que Canadá estaba profundizando los lazos con la UE “para fortalecer nuestra soberanía” y apoyó ir más allá de CETA.
Canadá ya se ha unido a programa de defensa de la UE
Von der Leyen dijo que la asociación ampliada abarcará la manufactura avanzada, la tecnología, la producción de defensa, el Ártico, la energía, los minerales críticos, las baterías, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad y la seguridad económica.
“Esta es una asociación no contra otros, sino por nuestra fuerza común”, resaltó. “En resumen, queremos llevar la relación con Canadá al nivel más alto posible”.
Dado que la posible unión de Canadá a la UE como miembro asociado sería una primicia, no hay un manual sobre cómo funcionará o qué supondrá en la práctica. No está claro quién tendrá que aprobar la membresía, ni cuánto tiempo tardará.
Wilkinson dijo que Ottawa y Bruselas se están centrando deliberadamente primero en el fondo de la relación, en lugar de en cómo llamarla.
“Antes de llegar realmente al punto en que se decida cómo se le va a llamar a algo, en realidad primero se debería conocer en qué consiste”, subrayó.
Dijo que la forma probablemente se volverá más clara en la cumbre Canadá-UE en octubre, cuando ambas partes esperan hacer un anuncio y podrían decidir cómo describirlo.
Actualmente, todos los pasos hacia la membresía de la UE deben ser aprobados por unanimidad por los 27 países miembros.
La idea se ha planteado en el pasado para Ucrania, o para el Reino Unido después del Brexit, pero no se han tomado medidas concretas.
Canadá y la UE exploran una alianza más allá del comercio
La relación entre Canadá y la Unión Europea ha llegado a un punto en que ambas partes necesitan ir más allá de la retórica y empezar a construir algo más sustancial, afirmó Tobias Cremer, un miembro alemán del Parlamento Europeo.
“Ahora es el momento de dejar de enviarnos cartas de amor y profundizar el plan”, dijo Cremer, de los socialdemócratas de centroizquierda.
Sostuvo que cualquier nuevo acuerdo debe ser más ambicioso que otro pacto comercial o de defensa, describiendo el objetivo como una alianza estratégica más holística entre Canadá y la UE.
Marcos existentes como CETA podrían proporcionar una base, indicó Cremer, pero deberían utilizarse más plenamente y ampliarse. El argumento a favor de unos lazos más estrechos, dijo, está siendo impulsado cada vez más por la geopolítica tanto como por la economía.
Añadió que el objetivo en última instancia debería ser más grande que un acuerdo bilateral, potencialmente posicionando a la UE como convocante de potencias medias, una idea que Carney también ha planteado.
Canadá se convirtió este año en el primer país no europeo en unirse al programa SAFE de defensa de la UE, de 150,000 millones de euros (173,000 millones de dólares), dando a las empresas canadienses acceso a la adquisición conjunta en un momento en que Europa busca aumentar su preparación en defensa.
Iratxe García Pérez, presidenta del grupo de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, elogió a Carney por mostrar “gran valentía al enfrentarse a Donald Trump” y dijo que se necesitaban aliados para defender la “soberanía, la solidaridad y el derecho internacional”.
Carney denunció el martes que la integración económica, antes considerada en gran medida como un activo, cada vez más “se está utilizando como un arma por ciertos países”. Las conversaciones se intensificarán en la cumbre Canadá-UE en Montreal a finales de octubre, afirmó.
Ruptura con Trump acelera giro de Canadá hacia Europa
Canadá ha tomado represalias contra los aranceles de Estados Unidos y ha rechazado condiciones comerciales que, según Carney, socavarían su soberanía.
La UE ha tomado un rumbo diferente con Washington, alcanzando un acuerdo comercial que fijó un tope arancelario estadounidense del 15% sobre la gran mayoría de las exportaciones de la UE, al tiempo que Europa eliminó los aranceles sobre los bienes industriales estadounidenses.
Ese contraste ha marcado los esfuerzos de Carney de estrechar los lazos con Europa. En un discurso que despertó gran interés, pronunciado en el Foro Económico Mundial en Davos en enero, instó a las potencias medias a colaborar para aumentar su capacidad de influencia en una era marcada por la rivalidad entre las grandes potencias.
“Cuando negociamos únicamente de forma bilateral con una potencia hegemónica, lo hacemos desde una posición de debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece”, resaltó Carney.
“Esto no es soberanía”, dijo. “Es una dramatización de la soberanía cuando se acepta la subordinación”.
El discurso de Carney en Davos provocó una reprimenda personal de Trump, y el acercamiento de Von der Leyen al vecino de Estados Unidos podría volver a calentar los ánimos.

