Noel Pacheco, ganador de oro centroamericano, fue lavador de carros y empacador en la Sirena

Noel Pacheco, ganador de oro centroamericano, fue lavador de carros y empacador en la Sirena

Noel Pacheco, hoy un medallista dorado en boxeo, en el pasado reciente lavaba vehículos y era empacador en la Sirena, pues debe atender a su madre y sus hijas mellizas

Las manos del boxeador Noel Pacheco, que en la actualidad sostienen la medalla de oro centroamericana en los 80 kilos, no siempre llevaron guantes de boxeo.

Un par de años antes de que la pasada noche del 7 de agosto los jueces le levantaron su brazo ante los aplausos de un ruidoso público en el pabellón de combate, esas mismas manos se entremezclaban entre cubetas, agua, jabón y cepillos en el oficio de lavador de vehículos.

También y durante el mismo espacio fungía como empacador de compras en uno de los supermercados La Sirena, labores que ejerció por unos dos años.

Repartió sus días entre el calor rugiente de los parqueos, lavando vehículos bajo el sol para ganarse unos pesos diarios, así como los pasillos de La Sirena, donde trabajaba empaquetando compras para los clientes.

Ayudar a su madre

Cada peso obtenido con los esfuerzos en esas jornadas de trabajo informal tenían un destino fijo: cubrir los gastos médicos y la comida en casa.

El hoy monarca de los 80 kilos tenía que hacerlo, pues ha sido por mucho años la cabeza de su hogar, su madre Irene Pacheco padece de diabetes , así como de problemas de tiroides.

Ah también cuenta con dos niñas, mellizas a quienes tiene que sustentar en todos.

Pacheco, quien aún celebra su éxito ante Diego Pereyra, de Venezuela enfrenta su combate más difícil con la vida, hasta ahora sin límite de round, para poder sobrevivir.

Oriundo del empobrecido sector de Maquiteria, Pacheco como varios de los niños residentes encontraron desde temprano un refugio en el gimnasio de boxeo de la localidad para hacer algún tipo de deportes.

“Soy el principal sostén de mi casa, mi madre desde joven se fajó bien fuerte para levantar la familia y formarnos, en la actualidad enfrenta enfermedades y soy quien debe salir hacia adelante para mantener el hogar”, expresa el penúltimo medallista en colgarse la chapa dorada en esa fecha memorable e histórica para el deporte en general.

Apartarse de las prácticas del boxeo

Sus precariedades han sido tan notorias que solo hace un par de años tuvo que apartarse de la práctica del boxeo para dedicarse a los oficios de lavar vehículos y ser empacador en la Sirena.

“Lamentablemente tenía que hacerlo, pues había carencia de recursos y se tenía que “guayar fuerte la yuca” para poder conseguirlo”, expresa con dolo de tristeza.

Incluso, esa decisión apresurada le provocó que le dieran la “baja” como militar de la Fuerza Aérea Dominicana.

Reencuentro

con el deporte

Unos años después un coronel amigo, quien conoce de su talento y técnica para el boxeo, le aconsejó retornar a la disciplina, prometió reinsertarlo a la estructura militar y convenció de que nuevamente tener los guantes en manos marcarían su destino.

El coronel fue quien lo volvió a enganchar.

Se llevó de consejos, retornó al ensogado y Pacheco volvió por sus fueros y desde entonces ha ganado combate tras combate.

“Las personas nos observan sonrientes, con preseas al cuello, pero la vida no ha sido nada fácil para mí, he tenido que enfrentar esas fuertes peleas con ella”, sostiene Pacheco, hoy de 24 años.

Aspiraciones más

allá de 300 mil pesos

Con sueños tan amplios como observar a su familia con una casa propia, Pacheco no ha tenido muchas ilusiones sobre que hacer con el monto recibido, pues tener un techo propio sería el principal premio que obtendría, del cual se mostraría bendecido por tantos esfuerzos.

“Se hubieran podido quedar con el monto obtenido y prefería que me regalen una vivienda para mi madre, que es una mujer enferma”, sostiene el atleta.

“Hace un buen tiempo que tuvo que abandonar el trabajo, a mi me corresponde llevar el sustento al hogar”, agrega.

Con uñas y dientes

Pacheco no lo piensa mucho y expresa que tuvieron que batalar bien fuerte para alcanzar los logros que ya todos conocen.

Relata que desde su desastroso Pabellón de Boxeo solo osbrvaban la construcción de la moderna estructura de combate.

“Nosotros tuvimos que hacer de tripas corazón para poder preparararnos para vestos juegos, no teníamos casa para entrenar”, relata con cierto dolo

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