
De psicología, marketing y algo más
Por Ruddy A. Minaya, M.A.
Con el Hardware y el Software
La humanidad está en constante evolución, dinamismo, cambio; de hecho lo único que es constante en la vida es el cambio, lo demás no es más que el relleno para manejarnos en ese cambio, que de no hacerlo nos vemos mermados en el rendimiento de lo que somos y representamos, generando situaciones que nos desequilibran, nos llenan de inestabilidad emocional y de presión psicológica que nos hacen actuar de una manera distorsionada y por ende, afectando nuestra paz y equilibrio en cada actividad a la que nos enfrentamos.
Justamente como parte de ese cambio se encuentran las tecnologías, que en hasta mediado de la década de los noventa, hablar de la amigabilidad de ellas era prácticamente ciencia ficción y, mucho menos factible era pensar que éstas serían parte de la cotidianidad de cada individuo, como lo es actualmente, que en cada actividad en que el ser humano se ve involucrado es algo común hablar de ellas, como uno de los temas del diarismo de la humanidad. Realmente las tecnologías han permeado a todos sin importar la clase social, poder adquisitivo, edad, etc. A pesar de que están en constante evolución y desarrollo, se puede decir de que son prácticamente imprescindibles en todo lo que hacemos.
Ahora bien, realmente no podemos hablar de avances tecnológicos, sin tomar en cuenta la evolución del hardware y el software, que en casi todos los dispositivos electrónicos se hacen presentes, por no pecar de absolutista y decir que en todos, pero, la realidad es que son fundamentales para el funcionamiento de los mismos y sobre todo para su rendimiento. Aunque hardware y software son términos comunes, no está demás aclarar que en un principio el hardware se consideraba a toda la parte física y tangible de un ordenador (computadora); actualmente se le refiere a la parte física tangible, que hace posible el funcionamiento de los dispositivos electrónicos, celulares, laptops, consolas de video juegos, routers, etc. En cuanto el software es el soporte lógico, lo que le da sentido a su uso, de aplicabilidad a ese hardware, son los sistemas operativos, programas y aplicaciones que facilitan la interacción con el hardware, para sacarle provecho a esos equipos.
La gran dinámica que esto conlleva, es que según la aplicabilidad de la tecnología, partiendo de las necesidades de los usuarios, los desarrolladores de las aplicaciones las actualizan de forma constante, por ende, le agregan más herramientas, opciones, ventajas, pero en la medida en que incorporan estas novedades, el requerimiento del hardware es mayor, demandan más memoria, velocidad, almacenamiento, capacidad del video, resolución de la pantalla, etc., el gran problema es que el hardware se puede actualizar hasta un límite, subirle la memoria, cambiar la tarjeta gráfica, etc., pero eso llega a un punto que lo que resta es cambiar el dispositivo, implicando nuevas inversiones y de no hacerlas el rendimiento se iría mermando hasta el punto en que se torne disfuncional y por ende no podría utilizar ese dispositivo para satisfacer esas necesidades generadas por ese constante cambio.
Nuestra vida, lo que somos, podemos visualizarla, compararla con el hardware y el software, siendo el hardware nuestro cuerpo, cada parte de él, interno y externo, su composición, cada flujo sanguíneo, piernas, brazos, ojos, el corazón, cada célula, nuestro sistema respiratorio, oídos, labios, manos, dedos, cerebro, las conexiones neuronales, aparato digestivo, riñones, hígado, en fin, cada parte de nuestro cuerpo de forma íntegra. En cambio, el software sería el conocimiento, las emociones, sentimientos, experiencias, historia de vida, sueños, esperanzas, deseos, percepciones, las interacciones en los diferentes escenarios en que participamos, más bien el software es todo lo que nuestro cerebro procesa, almacena, recibe y por ende conecta con nuestro cuerpo, para exhibir un funcionamiento óptimo en las diferentes actividades en que nos desarrollamos.
En este mundo de cambios, de celeridad, a los equipos electrónicos se les deben actualizar el hardware en función de las novedades de las aplicaciones, pero, para esto hay que conocer bien la configuración de esos equipos y de las características de esos softwares, analizar y depurar para tomar la mejor decisión que nos permitan sacarles el máximo provecho a esos dispositivos; hay que ser vigilante con nuestro hardware (el cuerpo), conocerlo, saber nuestra capacidad, nuestros límites, pero realmente a diferencia del hardware y software de los dispositivos electrónicos, quien dicta el funcionamiento del cuerpo, de su capacidad y desempeño, no es ni uno, ni el otro de forma individual, más bien es la forma en que manejamos el equilibrio de nuestro hardware y software.
Nuestro cuerpo (el hardware) con una vida sedentaria, le estamos mermando su capacidad de desarrollo paulatinamente, hasta que llegue al punto de colapsar, que muchas veces se preguntan que cómo una persona joven muere de un paro cardíaco o que tuvo un accidente cardiovascular (ACV), si analizamos su historial, su forma de accionar con ese cuerpo, se puede notar que fue fruto de un proceso de deterioro, hasta llegar al colapso, trasnoches constantes, no tenía sueño reparador, jornada laboral extensa (fruto del pluriempleo), mal hábito alimenticio, era fumador, ya sea de la forma clásica vía tabaco o cigarrillo electrónico (vape o Hookat), además, era bebedor y sobre todo la incidencia del sedentarismo formó parte de ese compuesto de deterioro.
Otro caso sería que la persona no sea sedentaria, que haga ejercicios, levantamiento de pesas extrema o cardio, etc., pero somete a su cuerpo con jornadas de trabajo extremas y que tenga los vicios antes mencionados y poco descanso, tarde o temprano está destinado a colapsar, independientemente de la edad que tenga, porque nuestro cuerpo (hardware) viene con una configuración predeterminada, con una capacidad de carga, el gran problema es que no la conocemos o por diferentes razones (manejo del software) nos obnubilamos y no reconocemos esos límites.
Es posible que te estés preguntando ¿y si no trabajo, de que viviré? no se está diciendo que se deje de trabajar, de divertirse, es más bien que hagas una evaluación de cómo estás manejando tu hardware, que evalúes esa capacidad de carga que puedes manejar, tu tiempo de descanso, el dormir y no solo en cantidad de horas, sino en la calidad del sueño, que si realmente descansas cuando duermes, porque un sueño de calidad es aquel que se duerme corrido, sin interrupción, y de haberla solamente sería para orinar e inmediatamente recuperar ese sueño, si te despiertas entre horas o si recuerdas lo que sueñas, realmente no tienes un sueño de calidad y por ende tu hardware (cuerpo) se ve afectado.
Así como en una laptop u otro dispositivo electrónico, la memoria RAM o de trabajo incide en el desempeño, rendimiento de las aplicaciones, que si se frisa, que dura mucho tiempo para procesar la información, etc., de igual forma nuestra capacidad de carga, de aguante, se verá reflejada en nuestros pensamientos, percepciones, facultad de manejar los estresores, en como accionamos y reaccionamos, en las interacciones con los demás, porque el cansancio, falta de sueño, va a alterar todos los procesos químicos en el cerebro, neurotransmisores, el cortisol, dopamina, endorfina, etc. El gran problema de nosotros los seres humanos, es que la forma de manejar nuestro cuerpo depende en gran parte de lo que está almacenado en él, es decir de los softwares; de los procesos cognitivos, el aprendizaje, historia de vida, personalidad, el manejo de las emociones, etc.
Realmente en nuestro caso como seres humanos, lo que se altera en nuestro software se refleja de diferentes formas en nuestro hardware (cuerpo) y lo que se trastorna en nuestro cuerpo se manifiesta en el software, siendo específico, cuando estamos dislocados, sobrecargados psicológicamente, nuestro cuerpo refleja situaciones anormales, como dolor de cabeza, espalda u otros, cuando se va al médico y éste evalúa que físicamente no hay nada que lo esté provocando, que biológicamente todo está bien, entonces esto es una clara evidencia de que en el software algo anda mal, en psicología esto tiene un nombre y es somatización, que por no manejar algunas variables de nuestro hacer, sobre todo aquellas que no están en nuestras manos controlar, afecta algunos órganos, un caso clásico es la ulcera estomacal, esta enfermedad es provocada por lo regular por infección de la bacteria Helicobacter Pylori, que en un principio no se siente síntomas, solo cuando ya el daño está hecho y comienzan esos dolores estomacales intensos, pero cuando se hace el estudio y se verifica que hay ulcera estomacal, pero que no fue provocada por la bacteria, entonces fue nuestro software que falló y se somatizó por el mal manejo de la situación de vida, de los estresores, eventos, variables no controlables y, claro está, la forma no adecuada de ajustar las variables que sí se pueden controlar.
Gran dualidad esta, como seres humanos debemos buscar esa media, ese equilibro, cuerpo (hardware) y nuestro software, porque de no hacerlo, la incidencia negativa en cualquiera de los dos afectaría todo lo que somos y representamos, porque a diferencia de los dispositivos electrónicos que cuando el hardware es insuficiente para las actualizaciones de los softwares, aplicaciones, programas, sistemas operativos entre otros, lo que resta es reemplazarlo por otro que cubra esas necesidades, lamentablemente con nuestro cuerpo no es así, no se puede cambiar, se le hace modificaciones, ahí están las cirugías plástica, prótesis, etc., pero jamás podrá cambiar el cuerpo, ni cambiar el deterioro que deja el avance de los años.
Citamos algunos puntos que debemos mantener en constante revisión de nuestro hardware, algunas señales que indican que no está bien, ya sea por deterioro biológico (orgánico) o por el mal manejo del software: dolores de cabeza constantes, caída del pelo, manchas en el cuerpo, fatiga constante, amanecer con cansancio, dolores de espalda, mareos, insomnio, dolores en la planta de los pies, dolores musculares y articulares en diferentes partes del cuerpo, en fin, cualquier indicador que normalmente no estamos acostumbrados a tener es digno de evaluación y revisión. Sobre los aspectos de nuestro software que hay que revisar, está la monotonía, el sentirse rutinario, la falta de esperanza, cambio de ánimo constante, irritación con facilidad, pérdida del control, cambio en la forma de comunicarse con los demás (tonos muy altos –gritando-), aburrimiento, aislamiento, muy eufóricos, alteración en los hábitos alimenticios, deseo intenso y repentino de la búsqueda de lo espiritual, lamentaciones constantes, negatividad extrema, en síntesis cualquier señal de un comportamiento fuera de lo habitual es más que suficiente para saber que hay algo que ajustar, que actualizar de tu software, ahora bien, las motivaciones de actualización, el origen de estos indicadores, ameritan un análisis más profundo, que podría iniciar identificando los aspectos de tu vida que puedes controlar y no controlar.
Te invito a que al terminar este artículo hagas esa revisión del manejo de tu cuerpo (hardware), que describas su configuración y por ende lo que este puede ser capaz de soportar, que escribas realmente su capacidad y lo que está haciendo que efectivamente tu cuerpo no esté preparado para eso. De igual forma que veas como anda tu software, has ese listado de la frecuencia de esos indicadores; porque tu cuerpo, lo que eres y representas, no puede estar por mucho tiempo expuesto a esa tensión, señales de que las cosas no andan bien, si no puedes determinar esta configuración sólo, ni entender el por qué tu software refleja todos esos signos, invierte un poco de tiempo en buscar ayuda profesional de la psicología clínica, para que te acompañe en ese proceso. Ten presente que la calidad y rendimiento de tu software y hardware depende en la medida en que puedas equilibrar las cargas físicas y psicológicas de tu día a día.
Ruddy Minaya es psicólogo clínico, mercadólogo, educador, informático y … algo más, con vasta experiencia en cada una de las áreas en que se desempeña.

